viernes, 3 de julio de 2009

Sin espacios en mí...

Aprendí a no desprenderme de la humildad que debe guiar mis pensamientos y mi obrar, para que la soberbia y el falso orgullo se enteren que no tendrán nunca espacios disponibles en mí.

Y me dejé iluminar por dentro, para que en ningún recoveco de mis entrañas se sientan cómodas las sombras...

Pero no por ello hay que dejarse atropellar por los insolentes que te subestiman, porque ven prudencia en ti.

Habrá veces en las que no tendrás más remedio que hacerles entender que te sobra coraje para hacerte respetar. Y si eso lo aprendes desde niño, tanto mejor será...

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