domingo, 27 de abril de 2014

Cavarán sus propios sepulcros...

Lo he sostenido muchas veces, nadie los condena, se condenan ellos mismos, dejándose sepultar por sus propias maldades...


Lo sostengo con mucho dolor, pero debo expresarlo.


No me permito neutralidad, resignación ni mucho menos indiferencia alguna.


Mi ser no comulga con esas posturas, y estrecha su abrazo con el compromiso y el involucramiento que no me permiten jamás conformarme ni resignarme.


Sería negar mis convicciones, quitarle sentido a mi vida, y si ello ocurriese, empezar a morir en soledad claudicante y excluido de toda contienda, cuando para mí la sustancia de mi existencia es  tener conciencia y plasmarla al subir al ring donde se pelea la vida por la libertad, que es la que le abre espacios a la dignidad del hombre...


Lucharé sin desmayos contra las aberraciones de los salvajes y sus cómplices, que jamás contarán con mis silencios, más allá de saber que al fin serán los sepultureros que caven sus propios sepulcros.


Una vez más se comprueba que los genocidios no han quedado solamente en el ayer.


Desfilan ante nosotros imágenes tremendas de gente asesinada por tener ideas diferentes y por ellas se elimina a tantos semejantes sin tener en cuenta que no podrán eliminarlas del todo, porque siempre habrá quienes defiendan posturas diferentes, y quienes las divulguen sin tenerle miedo al garrote perverso de los que golpean para silenciarlas al tiempo que se están condenando, mientras el cielo se llena de mártires...

Así comienza el Capítulo SIETE de una nueva novela: "KALEO" con contenidos que me convocan  y que desde hace pocos días me tienen atrapado:
"No siempre es posible sepultar la verdad bajo el espeso manto de la ocultación.

Quienes lo intentan ignoran la fuerza indetenible de aquellos que impulsados por la causalidad, utilizan los dones que se les ha obsequiado para que ella aflore airosa abriéndole paso a la plena
libertad, e irrumpa la dignidad.

La vida no nos ha sido dada para que nos la estafen, para no tener el legítimo derecho a programarla, ni transcurrirla padeciendo, ni para condenarnos a abandonar nuestras esperanzas…

No tienen sentido ni destino perdurable las circunstancias impuestas que  amordazan y enajenan, que nos llevan a que nos matemos entre hermanos, que nos acorralan en el miedo, que nos pretenden embriagar primero y esclavizar después.

El hombre desde antiguo viene siendo sometido de diversas formas al salvajismo de la maldad.

Los genocidios no han quedado enterrados en el ayer. Siguen hoy muy presentes utilizando modalidades que no a todos confunden.

Continúan apareciendo los “iluminados” de siempre, los que suelen erigirse aplastando la voluntad de los más, explotando mediocridades propicias, aprovechando la ausencia de  grandeza en los conductores políticos, adjudicándose derechos que no les pertenecen. Subestimando e hiriendo a la dignidad del hombre…"




De ese modo continúo con mis empecinados propósitos. Yo no abandono mis luchas, no puedo hacerlo, porque es algo superior que así me lo propone desde mis entrañas.


No sería yo si actuara de otro modo, sería una hipocresía actuar con otro sentido.


Por lo tanto, me tomaré las licencias del caso para que los personajes de la novela en ciernes, expresen esas certezas que siento...








 

viernes, 4 de abril de 2014

Yo no abandono mis luchas...


Así comienza el Capítulo SIETE de una nueva novela: "KALEO" con contenidos que me convocan  y que desde hace pocos días me tienen atrapado:
"No siempre es posible sepultar la verdad bajo el espeso manto de la ocultación.

Quienes lo intentan ignoran la fuerza indetenible de aquellos que impulsados por la causalidad, utilizan los dones que se les ha obsequiado para que ella aflore airosa abriéndole paso a la plena
libertad, e irrumpa la dignidad.

La vida no nos ha sido dada para que nos la estafen, para no tener el legítimo derecho a programarla, ni transcurrirla padeciendo, ni para condenarnos a abandonar nuestras esperanzas…

No tienen sentido ni destino perdurable las circunstancias impuestas que  amordazan y enajenan, que nos llevan a que nos matemos entre hermanos, que nos acorralan en el miedo, que nos pretenden embriagar primero y esclavizar después.

El hombre desde antiguo viene siendo sometido de diversas formas al salvajismo de la maldad.

Los genocidios no han quedado enterrados en el ayer. Siguen hoy muy presentes utilizando modalidades que no a todos confunden.

Continúan apareciendo los “iluminados” de siempre, los que suelen erigirse aplastando la voluntad de los más, explotando mediocridades propicias, aprovechando la ausencia de  grandeza en los conductores políticos, adjudicándose derechos que no les pertenecen. Subestimando e hiriendo a la dignidad del hombre…"




De ese modo continúo con mis empecinados propósitos. Yo no abandono mis luchas, no puedo hacerlo, porque es algo superior que así me lo propone desde mis entrañas.


No sería yo si actuara de otro modo, sería una hipocresía actuar con otro sentido.


Por lo tanto, me tomaré las licencias del caso para que los personajes de la novela en ciernes, expresen esas certezas que siento...