domingo, 10 de abril de 2016

DANDO TUMBOS POR LOS CHARCOS DEL CAMINO...

Algo aprendí en mi ya largo vivir, "dando tumbos, rodando por el mundo y haciéndome el destino..."
 
Así ha sido, porque "en los charcos del camino la experiencia me ha ayudado por baquiano y porque ya, comprendo que en la vida se cuidan los zapatos andando de rodillas..."
 
Siempre he aprendido y así seguiré actuando, y "por eso..., me están sobrando los consejos, que en las cosas del amor aunque tenga que aprender, nadie sabe más que yo..."
 
Incluso en los tantos años sin fe nunca dejé a un lado los senderos del amor y los recorrí con humildad pero pisando firme, y cuando ese don me hizo ver la terquedad de mis cegueras, sentí que las derivas no me habían sacudido ni confundido al no desatarse mis alianzas con los sueños, tras los cuales rodó mi existencia siempre, esquivando precipicios...
 
He logrado lo que he podido sin conformarme nunca, sabiendo que no me alcanzará la vida para alcanzar los propósitos que en ella tengo pendientes.
 
Y esa es una ventura que no he de abandonar, porque en mí no tienen espacios disponibles los olvidos, dado que he sido y seré mientras viva, un terco corcel "que siempre me he soltado como un potro mal domado por mañero y porque yo...", no renuncio así nomás a revivir en cada aurora, una apuesta nueva, un desafío renovador, que no me permita hacer la plancha esperando que todo me lo den, al saber que si un destino persigo me lo tengo que ganar...

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