jueves, 8 de febrero de 2018

UN DISCO DURO E IMBORRABLE...

En el baúl donde queda registrada la singularidad y circunstancias de cada individuo, luces y sombras de su vivir, queda también la potencialidad con la que enfrentará el tiempo por venir con la cosecha de sus logros por sus intentos, y la amarga condena de sus desvíos si es que deja a un lado los senderos del amor...

Todo funciona como un disco duro e imborrable que tarde o temprano podrá difundir las evidencias de su existencia, o ser utilizado en el juicio final en el atardecer de la vida, ante un "tribunal superior" en el que todos rendiremos cuentas, más allá de lo que podamos pensar sobre lo que se nos ha permitido ser y hacer según nuestras respectivas circunstancias, o de la soberbia de creerse que  nunca les llegará el momento de sentarse en el banquillo donde quedan al desnudo lo que realmente han sido y son, unos cobardes que no están por encima de nadie como se han mentido toda una vida...

El juez supremo que no es humano, "que está repleto de misericordia, pero no es tonto", al final pondrá en el destino de cada uno, el resplandor o las sombras por sus actos, según el uso que haya hecho del libre albedrío que se le concedió con la maravilla de la vida...

Un disco duro e imborrable que dejará al desnudo nuestro coraje de amar, o la cobardía de no hacerlo...




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