martes, 28 de junio de 2016

ASUMIR ERRORES PROPIOS...

Asumir nuestros propios errores debe estar reflejado en la tapa del libro de las debilidades humanas...
 
Mirarnos hacia adentro y hacerlo en honesta reflexión, es un hábito que el hombre esquiva por esa empecinada tendencia de culpar a los demás, y no considerar las verdaderas razones que le dan paso a nuestros errores o a nuestros fracasos...
 
Otros son los culpables casi siempre, lo constatamos en el cotidiano vivir y tantas veces, nos negamos a aprender las lecciones que nos da la vida.
 
Entonces es cuando nos mentimos, y luego no nos pesa mentirle a los demás, como tampoco, enaltecer la sinrazón de nuestros desvíos, ocultando ambiciones insensatas, buscando excusas ante lo inexplicable, permitiendo que nos hagan sostener lo desaconsejable y hasta lo incomprensible...
 
Y todo ello, en general, subestimando a los que somos más.
 
Pero llega un momento en el que la vara inflexible de la Verdad nos llama al orden, y nos reclama que llegó el momento de pagar y nos pasa facturas diversas con el cargo de intereses adicionales, tirando por la borda expectativas electorales sobre las que no se puede cantar victoria por anticipado, o corregir el rumbo si es que se asume esa responsabilidad ante la evidencia de las circunstancias cuando los pueblos se expresan...
 
 
 
 
 


domingo, 26 de junio de 2016

UNA CONCORDIA IMPRESCINDIBLE...

Los resultados electorales del 26 J en España muestran un nuevo mapa parlamentario, producto de la resolución de su pueblo que en principio puede interpretarse, "que la  concordia puede ser posible otra vez..."
 
Es factible que se haya aprendido la lección de la historia, para que los habitantes no tengan que sumergirse en un cambalache mal parido..., repleto de confusiones que pueden ser riesgosas para el devenir de sus habitantes, aumentar la inseguridad de la UE como ocurrió en el Reino Unido, crispar a los mercados financieros que nos están mirando, torpedear la inversión interna y externa con fines productivos, y lo que es más importante, condenar a la población a una incertidumbre que le prive sus legítimas esperanzas.
 
Hay muchos pueblos a la deriva en el mundo, que nutre una trágica diáspora de millones de seres sin un norte definido, que las mafias explotan, que las guerras y la insensatez provocan, y terminan por pagar con sus vidas sus intentos de buscar una esperanza que en sus patrias se les niega en este mundo mal encarado...
 
Ahora los líderes políticos deberán reflexionar para explicarse en España lo ocurrido, y buscar las formas adecuadas para negociar al fin la formación de un gobierno, dada la nueva escena surgida de las urnas, que ofrezca la alternativa de una concordia imprescindible, y que dependerá de la grandeza de los interlocutores políticos.

No es posible que se acepte con silencios cómplices modelos perimidos, populismos inconducentes, lecciones de regímenes externos que no contemplen las singularidades del pueblo, la historia y la cultura española, y mucho menos todavía, cuando vienen disfrazados con ropajes engañadores...
 


UN CAMBALACHE MAL PARIDO...

El cambalache electoral se presenta con multitud de disfraces.
 
Fulgurantes, prolijos, en trampas bien montadas para que en ellas caigan los incautos, junto con los que levantan banderas revolucionarias y salvadoras que terminan por no resolver nada, sino aprovechándose de las legitimidades que les ofrece el voto ciudadano...
 
En definitiva, es la gente, son los pueblos los que caen en las trampas cuando la falsedad se agiganta...
 
Es incomprensible comprobar cómo se repiten las escenas, en las que la ponderación y la cordura no despiertan sacudones en pro del renacer que el hombre se niega, financia y sufre el deterioro de sus legítimas esperanzas...
 
Y se repiten las experiencias sin haber aprendido nada, absolutamente nada del altísimo precio que históricamente se ha abonado "cuando la concordia fue posible...", faltándole el respeto a los martirios vividos, que ahora nuevamente, vuelven a cerrarle el paso a las oportunidades que se dejan pasar cuando la globalización facilonga del descarte no pone al hombre por encima de toda doctrina, y le arranca de sus entrañas, cuando la falsedad se agiganta...., sus legítimos derechos para sumergirse en un cambalache mal parido, que enajena, confunde, y nos impide pensar con sensatez..

Lo fuimos constatando en el largo vivir con películas repetidas hasta la saturación como pasó en Uruguay, ahora en el Reino Unido, en Argentina, Venezuela y en otros países sudamericanos y de otras partes del mundo, como ocurrió en el pasado en España y que ahora no se vuelva a repetir ni con el resultado electoral de hoy, ni con los políticos sin grandeza que propician las crisis y se aprovechan del mismo sistema que intentan destruir..., justamente, porque sus entregas al servicio público no son un verdadero apostolado, y en tantos casos sí, una aberrante corruptela incalificable...



 
 
 


jueves, 23 de junio de 2016

SATURADOS HASTA EL HARTAZGO...

Los años no pasan sin dejar huellas en nuestro ser, y tantas veces, cicatrices con un sangrado que no se ve, pero humedecen el alma sin detenerse...
 
Yo sé que la existencia tiene sus dificultades, y mucho más, cuando se vive frontalmente y con compromisos que no se eluden y además no se silencian con mordazas cobardes, las barbaridades con las que nos quieren someter.
 
Entonces, defendamos nuestra libertad, atacando y denunciando todas aquellas actitudes que atentan contra la dignidad para la que nos han dado la vida...
 
Pero duelen las ofensas, martirizan los olvidos, multiplican nuestras rebeldías las subestimaciones que nos hacen los soberbios y mediocres, que se creen tener el derecho de atropellar nuestra sencillez, manipulándola, porque tantas veces confunden prudencia con cobardía...
 
En nuestro corazón no hay lugares disponibles para la cobardía, tampoco para el miedo, y mucho menos para odios y rencores que asfixian nuestro libre discurrir...
 
Nuestros intentos procuran sí, reservar esos espacios para que el amor haga su obra en nosotros, como debe ser, sencilla y humildemente, sin aspavientos, considerando que de ese modo inequívoco nos encontraremos con la Verdad, y que no es ningún mérito vivir en ese signo, en el que el "yo" no se antepone al "nosotros"...

Hay gente que nos trampea la existencia, que juegan con las cartas marcadas, con intenciones nada santas, repletas de hipocresías.

Pero si algo he aprendido es saber distinguirlos, ver venir el disfraz desde lejos, en películas que ya hemos visto que nos  llevan al hartazgo..., saturados ya de engaños con los que nos estafan las esperanzas... 
 
 
 
 
 
 
 


martes, 21 de junio de 2016

LA VERDAD ABRE RENDIJAS EN EL ALMA...

(Un fragmento de "Mercaderes en el templo", novela que escribí en el año 2007 y que un llamado interior me impulsa a difundir nuevamente...)
 
 
La dedicaba entonces, así:
 
 
"La Verdad abre rendijas en el alma, ahuyenta la oscuridad y disemina los resplandores de la luz...
 
No me preocupa medir las fuerzas de mi corazón, siempre he de exigirle que no claudique ante los imperios de la sinrazón...
 
Dedico este intento a quienes me dieron la vida, motivos para vivir, las fuerzas para seguir y el coraje de insistir. Ellos colman mis motivos mientras me mantienen vivo..."
 
Y en el fragmento, su personaje central, Adriano, dialogando con su duende, decían:
 
"-Yo no elegí mi destino, y si me marqué un rumbo soñado fue justamente porque me visualicé en él y lo hice mío al comulgar siempre, con fe o sin ella, con los preceptos del amor".
 
Y el duende le contestó:
 
""A ti la vida te fue llevando por caminos diferentes, no todos bordeados de flores, precisamente.
 
Muchos obstáculos tuviste que derribar que te cerraban el paso y no te dejaban alcanzar el horizonte de tu elevación, y hasta te quedaste sin lágrimas siendo muy joven.
 
Te llenaste de heridas pero aprendiste a vivir, todo aquello que te puso la vida por delante.
 
Tú no elegiste tu destino, simplemente optaste al preferir pagar en vida el más alto precio, el del amor, porque es lo que más comulga con tu corazón.
 
Allí en la vida no ensayaste (como lo has hecho con tus libros), te remangaste para cavar trincheras y fuiste al frente frontalmente para que en ellas se refugiaran principalmente las almas más necesitadas.
 
No eres más ni eres menos, ni mejor ni peor, eres simplemente tú, quien te has propuesto ser, evitando los precipicios que allí están para que en sus abismos se zambullan irresponsablemente aquellos que no pelean la vida y los que atentan contra las de los demás...
 
Para que el duende le agregara, después:
 
"-Nada tembló en ti, ninguna parte de tu ser lo hizo, ni siquiera cuando aquel día enfrentaste a aquel oficial superior de la milicia que había sido amigo y compañero tuyo en los lejanos años del Liceo Militar y Naval General Artigas y le dijiste: -"No, no es una guerra, gallego, esto es lo que ustedes inventaron para justificarse. Una guerra es otra cosa, pero no para matarse entre hermanos. No, no me vas a convencer. Nunca lo aceptaré, porque ustedes ofendieron al pueblo (con la dictadura militar) y no tuvieron en cuenta el grito de "clemencia para los vencidos" que nos viene en la sangre desde la historia. No, esto no es una guerra..."
 
Y Adriano recordaba que en medio de ese diálogo a él le parecía que aquel militar nada tenía que ver con el joven que era el portero del cuadro de fútbol que ambos habían integrado en el ayer...
 
Ese era otro ser, que ahora Adriano veía realizando seguimientos, espiando la vida de algunas personas..., en actitud que más valía olvidar.
 


lunes, 20 de junio de 2016

HAY QUE "MOJARSE" Y NO EXCLUIRSE...

Esta vida exige que nos "mojemos" ante la realidad, calificándola como es debido, que no es otra cosa que referirse a las actitudes del hombre con sus semejantes, y también, sobre la naturaleza que nos circunda...
 
La nobleza y la grandeza que conforman en definitiva el buen vivir, siendo esenciales, no se exhiben en la primera plana de la comunicación, no son noticias que se difunden y se venden fácilmente, no forman parte de las góndolas muy bien dispuestas del consumismo, y no ocupan las tribunas desde las que hay que defender todo lo positivo que es imprescindible para la elevación individual y colectiva, que lamentablemente está situada en un segundo plano en esta cultura del descarte, desplazada por desvíos donde se enaltece el escándalo, la hipocresía, los odios,  los desvíos, la frivolidad...
 
Los colectivos vibran en pos de otros objetivos, hábilmente manipulados. Resulta notorio el desinterés y por ello, crece el sinsentido del oscurantismo cultural, la mediocridad, la decadencia de los valores, la familia debilitada, el consumismo, la manipulación, la codicia usurera del sistema financiero, el desinterés por los proyectos productivos, los brazos caídos que produce el desempleo, la inequidad, las posibilidades que se esfumen, con el desfallecer de las esperanzas...
 
Una justicia endeble y tantas veces incomprensible, un sistema político manchado de corrupción, un descreimiento cada vez más notorio, una diáspora migratoria de multitudes que escapan de las miserias que producen las guerras y los olvidos, gente que se juega la vida al buscar una esperanza que en sus tierras se les niega, constituyen dolorosos testimonios que nos muestran un mundo mal encarado, explotado vilmente, en el que los más necesitados ponen en general los muertos y soportan los latigazos más brutales de las crisis y los cimbronazos de las burbujas que explotan...
 
Por eso es que hay que "mojarse" y no excluirse, luchando por la Verdad que nos haga libres, sin silenciar nada de todo aquello que nos corresponde y nos estafan, porque hay derechos que legítimamente nos corresponden, y por supuesto, obligaciones que cumplir, como roles que no deben dejarse a un lado, esperando que otros nos vengan a resolver, cuando sabemos que es al contrario, que otros se aprovecharán de la complicidad de nuestras pasividades inoperantes, de nuestros silencios cobardes, de nuestras declinaciones, de nuestra falta de coraje...
 
Justamente, por esos surcos que no cavamos ni tampoco regamos, quienes vienen detrás nos condenarán, y en tantos casos, con sobrada razón...
 


jueves, 16 de junio de 2016

UN FUEGO QUE NO APAGUÉ Y SIEMPRE OXIGENÉ...

Ayer mi memoria se sacudía frente a un envejecido álbum  de fotos, desgastado, con esa pátina amarillenta que el indetenible transcurrir le pone a las cosas, tan seco y delicado que hasta miedo da tocarlo ante el temor de que se desintegre...
 
Han pasado ya casi 80 años de imágenes reflejadas allí, en la mayor parte del tiempo envueltas en oscura soledad, solamente oxigenadas por mi recuerdo y por ello, jamás archivadas en el olvido.
 
Son recuerdos, testimonios de un ayer repleto de sustancias conmovedoras que renuevan las vibraciones de mi alma..., que mi sensibilidad revive con lágrimas que no se niegan a brotar, para que no siga creyendo que ya no tenía llantos para llorar...
 
Aquel niño de apenas veinte meses que allí estaba, inconsciente del primer latigazo que prontamente recibiría su vida, todavía vive en mí, procesando el inmenso dolor con el que forjó su ser, golpe a golpe en el yunque, paso a paso aproximándose a su destino, ahora consciente del duro cascarón protector (casi un diamante), que no admite huellas que no sean las que están en el alma..., esas que no se ven, pero son las que más duelen.
 
Esa diferencia notoria tengo con el álbum de fotos, y doy gracias por ello, dado que el paso del tiempo, no ha desgastado el pergamino de mi piel, ni una pátina ha tenido la osadía de teñirme de amarillo, ni la sequedad me ha puesto tan delicado hasta el punto de desintegrarme si me rozan.
 
Todo lo contrario, esa fragua  en medio del fuego hirviente donde me formaron que yo nunca apagué y siempre oxigené, me ha permitido enaltecer mi sencillez, mi humilde condición, con la firmeza  esclarecedora de no apartarme nunca de los senderos del amor, y con rebeldía,expulsar todo temor.