sábado, 8 de octubre de 2011

Perverso, pero de la más perversa perversidad...

Me he referido infinidad de veces al mundo financiero, para calificar lo que siento de sus procederes.


Pero ahora, que las convulsiones han llegado incluso a quienes se consideraban inexpugnables, son más manifiestos sus juegos perversos impulsados por una salvaje especulación.


Y no me refiero solamente a los bancos, incluyo a todos los agentes que se mueven en ese mundo sin alma de las Bolsas que va dejando el tendal en los pueblos, que son en definitiva quienes les transfieren con su pobreza, cada vez más riqueza.


Si, estoy coonvencido, es un mundo perverso, pero de la más perversa perversidad.


Por más que disfracen sus actitudes con inocentes letras chicas en los contratos que muy pocos leen, dejan establecido y así aplican sus dentelladas, sus usureros costos, sus cuotas despojantes, la despiadada manipulación para reafirmar el salvaje consumismo que les da vida y múltiples beneficios, al amparo de privilegios que los protegen, como el salvataje que se les aplicó y que los conductores le han negado a sus pueblos necesitados, hambrientos y olvidados...






lunes, 3 de octubre de 2011

La rebeldía me lleva a hurgar...

El largo caminar me ha enseñado a escarbar en la realidad, y como buen aprendiz, condición que agradezco y que me esmeraré en mantener mientras viva porque la considero esencial, siento la obligación de compartir algunas consideraciones que les pueden resultar útiles a quienes le dediquen algunos momentos a esta entrega, que como otras, proviene de la sensibilidad hacia nuestros semejantes desprevenidos...


Hay personas con las que convivimos que se muestran con un ropaje muy distinto, hacia afuera nos muestran una forma de ser y de actuar, muy distante de la que en realidad son desde adentro de su ser.


Más claramente, fingen una bondad y una generosidad que no sienten ni ofrecen, empeñados en "figurar", con actitudes que evidencian que el "yo" en ellos en más prevalente que el "nosotros".


Es imprescindible que nos pongamos en guardia frente a este tipo de personas que se disfrazan, que no nos muestran lo que en realidad son, que nos engañan y tantas veces, estafan nuestra buena fe.


Galería de "personajes" que pasan por la vida y van dejando el tendal con sus actos hipòcritas, con su soberdia desbordada, porque se creen superiores y dueños de una verdad que bien analizada es una burda mentira.




La rebeldía me lleva a hurgar con sentido constructivo, diría que hasta con grandeza, puesto que mucho más me interesa alertar que condenar, dado que es preciso aprender a no darle la espalda ingenuamente a seres que por calcular demasiado, se han olvidado de dar...

jueves, 25 de agosto de 2011

Atardecer en rebeldía...

Sí, ese es el título de mi nueva novela.


Mis presiones interiores no me permitieron esperar, y me puse en acción una vez más, para que no me atropelle el torbellino de mis ansiedades.


"Atardecer en rebeldía..." es o será, otra entrega, nada más que eso, otro modo de registrar las necesidades que siente mi alma al referirme al presente que nos toca vivir.


Comencé a escribirla desde las alturas, cuando volaba hacia Uruguay, y seguramente la culminaré en España, donde he regresado otra vez, sin poder resistirme a los fuertes imanes de los afectos que también tengo aquí.


Después de todo, de tanto cruzar fronteras, siento que a esta altura de mi vida no sólo tengo el derecho sino la obligación, de seguir dando todo cuanto he aprendido en el largo vivir...


Para nada se instala en mí ningún temor escondido en el atardecer de mi vida. Por el contrario, estoy repleto de rebeldías y para expresarlas necesito la vida, a la que me aferro y me aferraré con todas mis fuerzas mientras un suspiro permanezca en mí, porque sigo y vivo convencido de que envejezco sólo por fuera pero jamás por dentro...


Siento que tengo mucho para dar con mi juventud interior junto a todo lo aprendido paso a paso aproximándome, y no sólo soy crítico exigente con mi existencia, sino también con el presente que nos toca vivir, al que le encuentro mil razones para transformarlo.


En eso he estado, en eso estoy, y en esa tarea me encontrará algún día el llamado inevitable... Tengo razones de sobra para dar gracias todos los días de mi vida, por lo que me han dado y que de algún modo tengo que devolver...

Siguen cayendo dictadores...

Tenemos que sentirnos agradecidos, porque siguen cayendo dictadores. Es el final buscado y las respuestas que merecen los soberbios que se creen iluminados e intocables...
Erraron el camino, optaron por la perpetuidad y montaron regímenes que creían inexpugnables que duraron décadas.

Pero llega un día en el que los pueblos despiertan de sus letargos y se sacuden impulsados por sus esperanzas, como lo hacen en forma desesperada los pobres inmigrantes que se lanzan al mar en búsqueda de un resplandor de luz para sus vidas, y en tantos casos, la dejan en las profundidades.

Los pueblos africanos en lucha, festejan ahora la derrota del régimen de Gadafi. Cuarenta y dos años de dictadura quedarán atrás, para enfrentar ahora la tarea inmensa de una reconstrucción y el combate frontal de una pobreza despiadada, ignorada por quienes, viviendo encima de un mar de petróleo, no instauraron un devenir más digno para su pueblo al subestimarlo y condenarlo a la postergación que ahora les responde levantándose en armas para hacerse dueños de su destino y legitimar un mañana del que fueron infamemente desplazados...

lunes, 1 de agosto de 2011

¿Te vas a complicar en el atardecer de la vida?

Pero claro que me voy a complicar, como siempre, involucrándome y estando alerta ahora más que nunca, cuando ya no se le puede dar la espalda a nadie inocentemente, a nadie, ni siquiera a un niño, aunque me duela en el alma expresarlo...

Este es un mundo nuevo, con otros códigos, muy apartados de los que yo mamé desde niño.

Yo sé que hay gente que ha caminado mucho por las calles de la vida, que cree, a mi entender equivocadamente, que ya no está para someterse al desgaste de luchar por transformar este presente en todo cuanto atente contra la dignidad del hombre.

Y como no comparto esa postura, al entender que debo seguir regando surcos y caminos nuevos con mi eterno transpirar, me empecino sin ningún temor, respondiendo a ese impulso interior que me lleva, inclaudicable, a no permitir que prevalezca la prescindencia cuando mi corazón y mi razón me indican que debo ser luciérnaga, todavía.

Y en lo que esté a mi alcance, trataré de iluminar allí donde las tinieblas se multiplican con reinados aberrantes, cuando para ello es imprescindible estar allí para hacerles frente cualquiera sea el disfraz que se coloquen para confundirnos...

Yo tengo mi existencia alineada en un bando contrario, ocupo trincheras que se mantienen firmes y no aquellas que se abandonan en retirada hacia las retaguardias, y nada ni nadie podrá hacerme abdicar de mis propósitos, ni siquiera, la llegada del atardecer...


Así he vivido mi vida, metiendo en mis entrañas la certeza de que solamente envejezco por fuera y jamás por dentro.

Y a esta altura de mi transitar, ya no se torcerá el tronco de mi sustento, que como el árbol sano sigue creciendo hacia arriba, buscando la luz.

Justamente es en el atardecer, cuando se deberían multiplicar las entregas, sin alardear, con todo lo aprendido en la universidad de la vida, y aún más cuando parten del corazón.

Asumir el rol, el compromiso de involucrarse, en el tiempo en que ese tronco alcanza la dureza del diamante y como él, que no te marquen las huellas de la insensatez ni ser cómplices con el silencio que no pelea y pierde rebeldía ante las atrocidades de los hombres que le dan la espalda al amor...









viernes, 29 de julio de 2011

Ya nunca más pude detenerme...

Los demonios del mal, no le permiten límites a su maldad.
Un miserable ejemplo de ello sucede con las drogas que ya matan poco a poco de por sí, y ahora como si eso fuese poco, las contaminan, los miserables.
Para envenenar más, para lucrar más, para asesinar más siniestramente...



Las miserias de los hombres sobre la dignidad del hombre, me llevaron a escribir cuando comencé a hacerlo el 22/1/1975. Tenía 38 años y mis primeras líneas fueron: "después de transitar extenso trecho del sendero de la vida, renace en mí un deseo reprimido de expresarme, así, sin saber con certeza por qué".



Ya nunca más pude detenerme.



Con los años le di rienda suelta a los contenidos de mi alma, y definí mis necesidades para sucesivos intentos escritos sin apartarme en los hechos cotidianos, de la coherencia entre mis dichos y los testimonios de mi vida, conquistados con sencilla humildad.



Hoy, voy al encuentro de mis primeros 75 años, peleándome conmigo, desafiándome siempre, obsesionado por andar siempre hacia adelante y de frente, para reflexionar una vez más sobre lo que he hecho de mi vida, y vuelvo a valerme de la escritura para dejar rastros que a alguien puedan servirles y no se lleven los vientos del olvido, entregas que parten del corazón.



Peleando contra todos y todo lo que atente contra el libre discurrir de la libertad del hombre, afectando sus vidas hasta extremos inconcebibles.



Para seguir utilizando la vida que me dieron con un sentido, ahora expreso: "después de transitar tantos años por las calles de la vida, se renuevan en mí los brotes de mis certezas, con las que penetro en el atardecer sin tenerle temor alguno a las sombras tóxicas que vomitan los malvados..."



No me permito ese mito de que la carga de los años excluye a tantos del ring donde se pelea la vida.



Yo podré también doblarme, pero no me quebraré, y menos por dentro.



Yo podré también apoyarme en un bastón, pero no me detendré ni silenciaré mi lucha que durará lo que se extienda mi vida...



En general, al atardecer, se envalentonan las sombras. Pero hay gente que se enciende por dentro en cada aurora y no se permite la llegada de la noche en sus entrañas...

lunes, 25 de julio de 2011

He recibido mucho más...

Como pude fui siguiendo un camino, pero mis tonterías interiores me obstaculizaban el andar para dar pasos firmes hacia una meta, entonces, un tanto incierta para mí.

No comprendía cabalmente cómo se iban puliendo mis aristas rústicas interiores, mis terquedades al eludir el norte de una verdad que se me manifestaba con llamados que me empeñaba en no escuchar...


No obstante fui creciendo por dentro, que en realidad es lo esencial, y fui desalojando de mis entrañas todo aquello que le ponía un techo a mis perspectivas con contenidos inútiles para que con humilde transpirar, pudiera construirme mejor, paso a paso aproximándome, ladrillo a ladrillo...


Volví a nacer con mi renacer, cuando el don de la fe me transformó y ordenó sabiamente los valores que ya estaban en mí conviviendo conmigo. Me convencí que he recibido mucho más que lo que he dado, aún con la certeza de que he vivido dando, sin pensar en mí...


Sencillamente puse algo de mí para vencerme, para reconciliarme conmigo. Pero lo más valioso, no me cansaré de reiterarlo, me lo han dado y no me alcanzará la vida para dar lo que no he dado suficientemente.


Por eso no le permitiré a mi corazón que tiemble ante el embate de ninguna tentación. No lo expreso para convencer a nadie, solamente lo hago para compartir algo que guía mis pasos, al saber que algo tan íntimo y personal como la verdad que sólo se propone y jamás se impone, es patrimonio exclusivo de cada quien, haciendo uso del valor esencial de su libertad.