martes, 30 de junio de 2009

Aprendí a dejar a un lado las quejas...

Aprendí viviendo y sufriendo. Y no me quejo, no pierdo tiempo en lamentos que nada me aportan.
A mí nadie me sentirá quejar porque soy un agradecido que nunca perderá la memoria ni la certeza de que el amor me dio la vida para no derrocharla con tonterías.
Aferrado a ese concepto, asumí con gozo la ventura de amar para que podamos vivir en una común unión que nos permita respetarnos y querernos más, y mucho más todavía en este mundo al revés...
Aprendí viviendo y sufriendo que te pueden hacer zancadillas los estafadores, adulones y arribistas, los que tienen miedo que les soplen en la nuca o le pisen los talones, o les hagan sombra...
En definitiva le tienen miedo a sus debilidades que simulan acomplejados en peligrosas posturas, esas en las que se refugian los mediocres, y los necios que nunca desean oir lo que no les conviene...

Vivir para aprender...

Aprendí muchas cosas en el largo vivir, entre ellas, a vencerme para no dragonear con las tonterías y no caer en sus trampas.
Hay que aprender de los que saben más, por eso he observado mucho, he escrutado la realidad que no es lo mismo que mirarla solamente, del mismo modo que me he esforzado en leer la diversidad temática en diferentes corrientes y bibliotecas puesto que sólo "paso a paso aproximándome...", podré alcanzar alguna riqueza en el largo e indetenible caminar.
Aprendí muy tempranamente en mi vida a no sobrevalorarme y a no subestimar a nadie, nunca, en ninguna circunstancia.
Tengo muy claro que de cualquier semejante, no importa su apariencia, sea un viejito o enfermo que puede estar más sano que yo, sea de un abandonado mendigo marginal, puedo aprender y recibir de ellos más de lo que yo pueda ofrecerles...

lunes, 29 de junio de 2009

Con fidelidad y coherencia...

Siempre me aferré a lo más valioso que se me ofreció desde la gratuidad de la vida, al amor de los seres queridos que me han llenado de motivos.

Y aprendí a aferrarme también a vivir en coherencia con las verdades que proclamo, apartándome de las hipocresías que sólo se anuncian de la boca para afuera y se niegan con los actos y en los hechos...
Aprendí a mantener fidelidad con lo escrito a través de los años, en donde fui dejando registrada mi pasión al expresarme así, como fui y sentí en cada momento del acontecer, con mis reclamos, mis denuncias, mis luchas, mis recuerdos, mis sueños...

Aprendiendo en el vivir...

Aprendí a valorar cómo el Señor se valió de ellos, de ti, de mí, para dictarme palabras y contenidos e intentos que fui registrando derecho por Él en mis renglones torcidos sabiendo en el fondo del alma que no he sido el verdadero autor aunque figuren como de mi autoría.
Aprendí a descorrer los velos que ocultan la verdad y a descubrir tempranamente, gracias a Él, que con pasos vanos sólo se llega a la inútil vanidad...

Sentí dolor y bronca...

Sentí dolor y bronca durante mucho tiempo, pero no olvidos, aunque haya terminado orando por ellos.

Me costó mucho, lo reconozco, y hasta me arrepentí por ello. Ahora, sólo el Señor sabe lo que se operó en mí hasta que llegué a "agradecerles" el gran favor que me han hecho enseñándome a alejarme de ellos, puesto que al tomar distancia, aprendí a no caer más en descuidos de relación...

Aprendí que nunca en la vida dejas de ser un aprendiz en el vivir, tengas la edad que tengas, gracias al tamiz invalorable del convivir, que nos descubre a todos, por ese prisma cristalino donde surge y resurge airosa la verdad...

lunes, 22 de junio de 2009

Coqueteando con los chismes...

Comprobé que coqueteaban con los chismes y las habladurías sin fundamente, para endilgarse luego el derecho de juzgar porque es gratis, y no afecta sus bolsillos.
Un duende me lo contó, además, mientras se frotaban las manos cuando se ocupaban de los demás, al verlos desde su tejado...
Parece mentira que el dinero los confunda tanto, a los que se marean con el mismo grado, en el que se les va aclarando su situación, y luego se olvidan de lo que fueron y de dónde vienen...
Con qué frialdad dejan a un lado a relaciones de toda una vida, para canjearlos por míseros cálculos, en definitiva por dinero..., y apariencias, dándole aire a las envidias que los sofocaba y los tienen enfermos por dentro.
Este duende sí que se las sabe todas..., pues me contó también que simularon su papel en el anfiteatro siempre muy bien montado donde actuaron sus falsedades...

jueves, 18 de junio de 2009

Conducta especulativa y egoísta.

Me los imaginé temblar cuando su conducta especulativa, egoísta e insensible, les transfirió los sacudimientos de la crisis en los mercados financieros mundiales.
Pero para ellos hubo salvataje pero no los hubo para los pobres y hambrientos del mundo.
Han sido coherentes, porque los vi dar la espalda sin ninguna piedad y sensibilidad, ante el más mínimo o contingente problema de alguien con dificultades, para no contaminarse con sus problemas.
Por supuesto, y para poder continuar así, gozando sus privilegios, sintiéndose seguros e inexpugnables...
Pero nadie es inexpugnable, ni lo son los países más poderosos del planeta, que se ha convertido en una verdad sobre la que ya nadie tiene dudas.