domingo, 5 de junio de 2016

EN ARAS DE "UN VOLVER A VIVIR..."

Todos  sabemos que nos llegará el momento de partir..., pero en general podemos vivir sin sentir la perversa carga de la proximidad de la muerte.
 
Ignorar cuándo, cómo y dónde nos soslaya el final existencial..., pero saberlo y sentir el cercano e irremediable término de la vida en el "ahora fatal" de nuestro último suspiro, es un trance muy duro para quienes no están preparados para dar un paso más en ese tremendo repecho que a todos se nos pondrá adelante en el atardecer de la vida...
 
No quiero ni imaginarme lo que esa situación límite, debe ser para los "realistas" que no se atreven ni a soñar, y que han vivido su vida pregonando que todo se termina allí, en ese instante al que le sobreviene la nada..., y nada más.
 
Pero sí puedo hacerlo con íntima convicción, respecto a quienes sentimos que no todo se acaba, que hay otra vida después de la muerte, que una eternidad nos espera, que hay un renacer que se sobrepone a los olvidos..., puesto que ellos sí son las pesadas tapias de los sepulcros definitivos, vacíos, sin sustancias hasta para el más mínimo recuerdo.
 
Y esa compleja simbiosis, columnas de las convicciones en las que se apoya el sustantivo vivir, está por encima de la maravilla de la vida ( que es la oportunidad) y el don de la fe (que es su sustento), puesto que a todos se nos ha permitido ofrecer lo perdurable, y no todos hemos sido capaces de aprovechar la potencialidad de la existencia, para regar surcos nuevos, ni intentar vuelos por horizontes cuyos resplandores sigan iluminando el caminar de quienes vengan detrás...
 
De eso se trata, de sentir en el alma paz espiritual, tranquilidad de conciencia de no estar repletos de vacíos, y en cambio, llenos de certezas que no nos dejarán morir del todo, justamente por todo aquello que hemos intentado, para merecernos "un volver a vivir...", con la esperanza de una resurrección cotidiana para la que el Amor, un día nos ofreció gratuitamente la vida...
 
 
 
 

miércoles, 1 de junio de 2016

EFLUVIOS QUE INUNDAN LAS ALMAS...

Solamente pensar que a través de este blog toman contacto conmigo, cantidad de personas desde tierras tan lejanas e impensables para mí, me produce honda satisfacción, al intuir que de algún modo se identifican con mis propósitos, en un cotidiano vivir comprometido...
 
Y digo que lo intuyo, porque si bien me llegan comentarios en el mismo blog o por correo electrónico, no recibo los mismos en la misma proporción de la cantidad de gente que me honra abriendo mis entradas en este medio, desde la distancia y desde la diversidad cultural  como me lo indica la información estadística. 

Vuelvo a compartirles mi grata sorpresa, mi agradecimiento a tanta gente que no conozco y que provocan una íntima valoración de ratificación,  por una tarea que no cesará, porque el cumplimiento de defender la dignidad del hombre, es un rol irrenunciable e inacabable...

Otro tanto ocurre con mis libros (con los publicados y también con los que esperan su momento y su turno), con los que en diversos estilos, he venido volcando contenidos a ritmo de cascada imparable desde hace tantos años...

Sí, es un fluir constante y vertiginoso que no puedo detener, que sólo aparentemente está en la serena placidez del lago interior de mi alma, al que debo abrirle las compuertas para que irrumpa el registro escrito, justamente, para que la presión no derrumbe los muros de contención...

Gracias porque se me permite hacerlo, por mantener mi vida siempre en pos de nuevos intentos, detrás de resplandores en horizontes nuevos, y gracias también, a todos aquellos que se detienen en mí y en mis aportes, comentándolos o en silencio ..., que muchas veces son los que expresan más que las propias palabras...

Silencios dignos..., ecos silentes desde diversas lejanías, pero expresados con el lenguaje universal del amor, que no sabe de muros, que no entiende de fronteras, y que con sus efluvios inunda las almas, y jamás provoca naufragios...





 


sábado, 21 de mayo de 2016

EL FALSO DISFRAZ DE SUS MENTIRAS...

Por haber caminado tanto, no estoy fatigado, estoy de vuelta para muchas cosas, y me impacientan las tonterías y los caprichos insensatos...
 
La coraza con la que me defiendo en la lucha incesante del cotidiano vivir, está revestida con la dureza de la Verdad que nos subyace a todos, y no con la endeblez que tantos exhiben con sus hipocresías.
 
Por eso es que, siempre, se les termina cayendo el falso disfraz con el que se mienten un proceder repleto de mediocridades y fracasos que ya no pueden ni podrán justificar..., justamente, porque hemos aprendido a verlos venir desde lejos, por haber caminado tanto, y estar hartos de tantas falsedades con las que ellos mismos se mienten, para luego mentir...
 
Ya cruzamos muchas veces ese puente, para llegar a otra ribera y apartarnos de quienes han optado por otros rumbos, que no tienen el sentido ni el destino para el que nos han dado la vida...
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 18 de mayo de 2016

UN DESIERTO SECO, SIN VIDA, SIN ALMA...

¿Alguien puede llegar a entender, que "un encuentro cercano" tenga a sus protagonistas a una distancia de 34.649.589 kilómetros de distancia?
 
Pues así es, porque la Tierra y Marte se aproximarán a esa cercana distancia en los próximos meses...
 
¡Qué lejos está el hombre de comprender cabalmente, su real pequeñez!
 
Eso nos lleva a pensar muchas cosas, sobre las posturas del hombre en el cotidiano vivir.
 
No obstante, es una maravilla la vida, y todavía, recibir gratuitamente el enorme potencial que ella encierra, para que muchos se crean lo que realmente no son, y nunca alcanzarán con sus caprichos insensatos, ni con sus odios, rencores, envidias o insultante soberbia.
 
¿Pero de qué pueden presumir quienes viven y se multiplican ocultos en las sombras...?
 
Ellos sí que no estimulan un encuentro cercano ni enriquecen el convivir con sus mediocridades, ni con la insolente soberbia que ignoran su extrema pequeñez, como para entender que no engañan a todos todo el tiempo, justamente, porque apenas son una minúscula partícula de un desierto seco, sin vida, sin alma...
 
 
 
 
 
 
 


sábado, 14 de mayo de 2016

NOS FALTAN RESPLANDORES LUMINOSOS...

El asombro ante lo incomprensible por lo menos para mí, asoma de nuevo cuando me informo sobre un agujero negro que aparece y desaparece en períodos de veinticinco años, descubierto por señales emitidas por la tecnología que ha desarrollado el hombre.
 
Asombro cuando se nos comunica que se trata de "un disco de acresión de 10.000.000 de kilómetros de radio, con erupciones extremadamente luminosas y que está tan solo a unos 8.000 años luz de distancia"
 
"Se captó la presencia de un viento de material neutro (hidrógeno y helio no ionizado), que se forma en las capas externas del disco de acresión, regulando el proceso de cómo el material es tragado por el agujero negro".
 
Yo ante tanta inimaginable vastedad del espacio cósmico, me rindo al comprender una vez más mi pequeñez, porque no llego a comprender cabalmente que ese disco del agujero negro pueda llegar a tener 20.000.000 kilómetros de diámetro, dimensión que supera además, esa constante de la expansión del universo con ese ritmo (acrescente) indetenible que parece no tener fin al menos para mi captación...
 
Ya quisiera yo que esa cualidad estuviera siempre presente, expandiendo nuestro tesón, nuestra férrea determinación de afianzar al hombre, en el cumplimiento del supremo rol del amor en aras de las esperanzas...
 
Es una potencia que está en nosotros, pero en tantos casos adormecida, sin el más mínimo ritmo de "acresión", y por lo tanto, sin alma...
 
Nos faltan resplandores luminosos, y por eso los agujeros negros engullen sin piedad, todo lo bueno que está en el ser humano, para que crezcan las sombras que nos hacen tanto mal...

jueves, 5 de mayo de 2016

NECESITO HACERLE ESQUIVES A LA PARCA...

Siento que dentro de mí, discurren ráfagas que actúan cual inquietos remolinos que sacuden, tantas veces, las aparentes aguas tranquilas del lago interior...
 
Y digo aparentes, porque están repletas de potencias, corrientes que no siempre se manifiestan en el espejo exterior.
 
Pero empujan, cobran rebeldías, se transforman con sus sacudimientos, y entonces, antes que salten las aguas embravecidas del torrente desbocado, la Providencia me sugiere abrir compuertas, para que no me ahoguen los estallidos de la cascada...
 
El ser humano no es una burbuja que explote ante un pequeño pinchazo, es sí, espíritu sufrido que es capaz de soportar heridas que sangran sin parar, demoledoras asfixias, incomprensibles injusticias, para que en un acto singular  se desprenda de aparentes calmas y abandone adormecimientos que soportan presión, y se disponga a actuar antes de que una campanada le anuncie los silencios que llegan con el turno de la partida definitiva.
 
Yo trataré de no oír esa voz de bronce, dado que prefiero me convoquen como dice la canción: "voces de bronce, llamando a misa de once...", porque necesito hacerle esquives a la parca, mientras le ruego a Dios que ella me deje en paz, y tenga tiempo de plasmar todo cuanto todavía no he alcanzado, no he dado, para amar lo que no amé, para gritar a los cuatro vientos que  no me rindo, y resistiré hasta que me llegue el momento de partir...
 
Necesito la vida, yo sé que se me ha dado mucha, pero quiero más y más..., hasta que se me aproxime el último suspiro, que será cuando me llamen en serio, al no necesitarme ya más por aquí...

lunes, 2 de mayo de 2016

APRENDÍ CON GOLPES, Y SACRIFICIOS...

Tengo gracias a Dios, hondas certezas arraigadas en mis entrañas.
 
Que logré hacerlas mías, que legítimamente defiendo, que considero inviolables, y a las que nada ni nadie podrá opacarles el resplandor, ni hollar con sus botas si intenta pisotearlas...
 
Porque no podrán llegar a ellas, al poseer fortalezas que me fui construyendo ladrillo a ladrillo, piedra a piedra, desde niño.
 
Lección que me dieron y aprendí, con golpes y sacrificios a los que me expuso la vida, pero con ellos me fui forjando y adquiriendo dureza, sí, como la del diamante, sustancia a la que no se le puede hacer marcas así nomás..., de modo tal que pudiera salir a la vida con una armadura que ni a traición se le perfora..., dado que estoy persuadido y convencido que no depende solamente de mí, sino de los modelos que han guiado mi sencillo peregrinar, ya largo por la existencia...