domingo, 25 de junio de 2017

UN RECLAMO DEL ALMA

Ayer, la televisión española difundió en su programa mañanero, desde un pueblo de España,  la misa dominical dedicada primordialmente a enfermos y personas que no pueden presenciarla, oficiada por el obispo de una  de sus Diócesis.

Y hoy, meditando aspectos vividos con serena reflexión, siento la necesidad de compartir por este medio algunos comentarios, no sin antes rescatar la primordial Verdad de haberme encontrado una vez más, con el Señor, imán que guía mis pasos hacia mi soñado destino...

¿Cómo hubiera encarado nuestro Señor Jesucristo en la hipótesis de ser ÉL, quien tuviera el privilegio de expresarse para una audiencia de tan vasto alcance?

Este presente del mundo sugiere y al mismo tiempo exige, que quienes tienen la dignidad de dirigirse a las ovejas de los rebaños que custodian, con el inmenso privilegio de tener un micrófono disponible y una difusión masiva de sus palabras, lo hagan aprovechando el imprescindible mensaje de esperanza, que va mucho más allá de "no tener miedo", que siendo una certeza para luchar por ella, precisa más vastedad conceptual, más sensibilidad por y para los que padecen el terrible martirio de la subestimación y los olvidos a los que son condenados, haciéndolo desde la sencillez, con el coraje de acercarse más a ellos, bajando al llano, haciendo el camino que ellos transitan, ofreciendo su disponibilidad para escuchar sus reclamos, gastando sandalias para ir en busca del dolor de los que más sufren, demostrando que los pueden interpelar, como me siendo yo interpelado, y hasta avergonzado por muchas de las endemias que oprimen a nuestros semejantes...

Y esa tarea emergente de la alta dignidad que poseen, de la ejemplariedad que deben demostrar, se tiene que ejecutar en ritmos cotidianos, golpeando las puertas de los enfermos y necesitados, sintiendo el dolor de los que sufren, erigiéndose en tribuna para quienes no tienen voz, sacudiendo la modorra de los que ya no luchan más, respaldando de manera integral a los sacerdotes que lo secundan, olvidándose de sí mismos, dejando a un lado el desvío de no escuchar a los demás por aferrarse a apariciones circunstanciales, notorias y puntuales, para expresar en ellas sus propios y conocidos planteos, sin sumarse a la tarea esencial de su apoyo concreto para la salvación de su pueblo, conduciéndolo  hacia el despertar en el amor esperanzador..., trincheras que suelen abandonarse cuando se confunden con el pedestal de la dignidad que en mi concepto, no se honra como es debido...

Lo reitero aquí, porque ya se lo he expresado  por escrito, en carta que nunca tuvo respuesta, y que no es el motivo que me inspira en este aporte, que quede claro.

A mí, ayer me transmitió algunos conceptos con los que estoy de acuerdo, pero no me dijo mucho más. Y estoy convencido de que nuestro Señor Jesucristo en su lugar, me hubiera sacudido el alma para intentar desde su sencillez sin oropeles, un despertar en el que pudiera dar renovadas respuestas a la crisis de fe que nos rodea y nos envuelve un día sí y otro también, con las caprichosas insensateces del hombre y las esclavitudes con las que nos van ahogando y manipulando para no dejarnos pensar...

Cada uno sabe cómo llevar adelante sus propósitos, pero no podemos permitirnos omitir la perspectiva de que nos están mirando quienes vienen detrás, y eso para mí es de vital importancia, porque lo que sembremos en este presente para ellos, serán los surcos para las cosechas de su mañana, para que se resistan a no acepten ser un producto más en la cultura del mercado y del descarte como se lo propone la globalización que nos llena de sombras...

Yo al menos, no me permito ser cómplice de semejante oscurantismo..., ni pasar en vano por la existencia.

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