lunes, 4 de julio de 2011

Con el mayor respeto, mucho cuidado, realistas...

Muchas veces nos hemos referido a los que hacen gala de ser "realistas", en contraposición con lo que sustentamos desde siempre en aquello de que "hay que tener coraje hasta para soñar..."

Sí, para soñar la vida y respondernos a la pregunta de "qué es lo que en realidad buscamos cuando soñamos la felicidad...?


Hoy, nos motiva la "realidad" desde otra perspectiva y es que cuando la percibimos, vemos un infinito de incertidumbres que denominamos así, "realidad", según nos lo afirma ahora la física cuántica, refiriéndose a un mundo muy distinto al que considerábamos en las décadas de los años 20 y 30 del siglo pasado, cuando la física clásica newtoniana todavía no se lo planteaba desde el punto de vista cuántico.


Las partículas cuánticas se superponen, se influyen unas con otras, interactúan en diferentes lugares aún en distintos hemisferios, se mueven en otras direcciones con redes muy grandes de conexiones que pueden llegar a ser determinantes sobretodo para los intercambios de información, cuando se cambien los conceptos hasta ahora establecidos.


Y si ese concepto de incertidumbre, lo aplicamos al cosmos, créanme y con el mayor respeto, "realistas", solamente nos aproximaremos a la comprensión del caos universal...


Si habrá que soñar entonces y rendirse en el buen sentido a la esperanza de que la causalidad nos ponga en camino de la real felicidad y el acceso al conocimiento que como se ve, se le va permitiendo en cuenta gotas al hombre, ratificando un concepto que ya estaba en nosotros y expuesto en varios registros escritos, sobre "el drama de los sabios", al comprobar lo poco que saben...

sábado, 2 de julio de 2011

Engendros del mal...

Diversos terremotos y tsunamis nos agreden.

Las consecuencias producidas por los desplazamientos (deslizamientos) de las placas terrestres de subducción, han sido catastróficas tanto en Japón, en Lorca-Murcia o en su momento en Haití, aunque en estos últimos casos se haya manifestado con un seísmo de manor grado y sin un tsunami devastador como ocurrió en Japón.


Por más que la comunidad internacional, materialice su solidaridad ante los tremendos impactos de las fuerzas naturales, es irreparable el altísimo precio que se paga con las pérdidas de vidas, mutilados, y la impotencia de tener que empezar de nuevo, luego de minutos interminables de sacudimientos...


Y todavía hay hombres que se empeñan en atentar con la vida y la dignidad de sus semejantes. Ellos también son devastadores, aunque se cobijen bajo arteras formas, para disimular sus ruines intenciones.

Están allí, conviven con diversos disfraces con nosotros, y solapadamente, nos van traicionando, estafándonos, sacudiendo nuestros hábitos, apoderándose de nuestras vidas, envenenándonos con las drrogas, decretando guerras, despojándonos miserablemente con la usura despiadada, carcomiendo las esperanzas, explotándonos, conduciéndonos mal, chupándonos la sangre como sanguijuelas despiadadas.


Son semejantes los efectos de los tsunamis provocados por los hombres a quienes les viene muy bien los cataclismos naturales, para que no nos ocupemos de ellos.

Pero no lo lograrán, los tendremos muy presentes para que nuestra ofensiva no se debilite en esa lucha inclaudicable contra esos engendros del mal...

domingo, 8 de mayo de 2011

Cuando la pobreza es delito...

Leyento LA POBREZA ES DELITO de Eduardo Galeano y comentarios del amigo que me envió ese artículo, me quedé pensando en la cobardía brutal que se esconde detrás de los poderosos causantes de que cada vez se ensanche más la brecha despiadada entre los que son cada día más ricos, y los que se hunden cada vez más en las miserias de la pobreza.
Y sí, los impulsan a la exclusión, a la marginación, al delito, o a venderse para vivir.


Si en lugar de seres humanos ( me refiero a los pobres de pobreza extrema y aún más si son niños o niñas), se les considera apenas un término negativo en la ecuación materialista que tanto calculan los ricos y poderosos a quienes sólo les interesan los resultados económicos y mercados florecientes para seguir envileciéndose con sus horrendas posturas, poca cosa más se podría agregar para establecer la postura perversa que castiga a los que están demás para ellos, a los que sobran...


Pero aunque parezca imposible, hay mucho más, todavía. Muchachitas que entregan su cuerpo por un mísero empleo, el algunos casos, paso previo a la prostitución, al descalabro de robar para poder vivir, o entregarse a las drogas para morir...


Ni qué hablar lo que hacen con los niños que deambulan por las calles robando o comiendo junto a las ratas en los basureros, que en Colombia y Brasil los matan como allí se comenta.


Hay que decirlo y difundirlo, es un genocidio de este presente que nos toca vivir, un maldito testimonio que debemos denunciar los que no podemos silenciar tantas barbaridades, puesto que ni siquiera se los necesita ya para ser utilizados como mano de obra barata y explotadora, en las industrias de exportación cuyos productos inundan e inviabilizan a las industrias locales de infinidad de países. Y por ello, los matan.


Si después de leer esas salvajadas las silenciáramos, configuraríamos una cobarde complicidad que no nos admitimos. Por eso hoy, con enorme tristeza y mucha bronca, levantamos este garrote escrito para ir detrás de genocidas...


sábado, 30 de abril de 2011

Nuevos llamados me convocaron...

Ha transcurrido un tiempo en el cual mis habituales aportes en este blog, muestran mi aparente ausencia.

Aparente sí, porque jamás me aparto de los espacios que se han abierto en mi alma.


Nuevos llamados me convocaron y a ellos me entregué como siempre con pasión.


Mis producción escrita no ha de cesar. No me permito claudicar en ese intento que es parte irrenunciable de mi largo caminar hace más de treinta y cinco años. Por ello, dos novelas más van quedando ahí hasta que un día la providencia disponga su difusión.


La última de ellas, " Lenguas de fuego..." está ya en sus capítulos finales, y es la que me ha atrapado en los últimos meses, porque una mañana desperté y sin tener el más mínimo recuerdo de lo que seguramente soñé, tuve necesidad de escribir esas palabras que, como soy de los que cree que nada ocurre por mera casualidad, resolví que ese sería el título de una nueva novela cuyo contenido podría surgir de ese fuego convocante.


En mis tareas cotidianas otras convocatorias, también, le dan sobrados motivos a mi existencia.


No me cansaré de dar gracias por ello, y porque en cada amanecer sienta que despierto con la certeza de mis inclaudicables intentos en aras de dar todo cuanto mi corazón me dicte.


De ese modo me enfrento frontalmente a las miserias que enlutan este mundo tan cubierto de sombras, y procuro cumplir con el rol que siento desde el fondo de mi alma.

viernes, 31 de diciembre de 2010

¡Qué horror...!

Claro que no me endormezco en los fatalismos de este presente tan brutal.
Justamente para evitarlos, para combatirlos en lo que esté a mi alcance, es que esta vez deseo detenerme, aunque sea por un instante, en las burdas mentiras que nos quieren hacer creer, quienes vivien aferrados a los miasmas de sus propias miserias.
Hacen cualquier cosa con tal de aferrarse al poder y al dinero con actitudes aberrantes, esos señores del sistema financiero y político sin moral a quienes poco o nada les importa el hombre común, el ser de a pie, la gente de la calle, los más que son los que a mí más me importan.
¡Qué horror...! Qué desvergüenza, que hipocresía, porque esos sí siembran un terrorismo descalificante, abrazados al mercado, a enturbiar las aguas, a sembrar el desconcierto para que después, borrando con el codo lo que han afirmado, terminan recibiendo órdenes del sistema, de los más poderosos, cuando vivieron prisioneros de sus propios dogmas, para terminar en esclavos de sus propias palabras, mintiendo, siempre mintiendo y fingiendo.
Efluvios con muy mal olor, miserias, mentiras, miasmas inconfundibles, pero no todos somos tontos para creer en sus falsos discursos, y darles la espalda así sin más para que nos apuñalen de atrás...
Por ahora eso. No es fecha para tantas oscuridades, sino para sembrar en lo que podamos, un poco de despertar en los adormecidos, a quienes se les quiere mantener así, que es lo que más les conviene a los que apuestan por el oscurantismo mental para que no los descubran.
Para ser realmente "libres" hay que cultivarse y luchar, jamás claudicar...

jueves, 23 de diciembre de 2010

Esas sí son malas palabras...

Hay veces que uno emplea términos en un momento de enojo que son considerados "malas palabras".
Pero pensándolo bien, "malas palabras" son: guerra, pobreza, traición, desesperanza, engaño, corrupción, materialismo salvaje, mercaderes de la muerte, soberbia, y tantas otras más de las que son víctimas tantos pueblos de la tierra.
Hoy más que nunca, escudados en la grave crisis internacional, muchos omiten que ella no es sólo económica, sino moral, provocada por las malas conducciones de los pueblos, por las ambiciones más despiadadas, por la insensata usura del sistema financiero, por los imperios del "poder" y del "tener" que arremeten con furia arrasadora indiferentes al sufrimiento y al despojo de los más, y de los mas necesitados...

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Para reafirmar mi determinación...

Luego de una ausencia de varios meses, vuelvo hoy a este registro en el que desde hace un tiempo vengo volcando, como una alternativa más de comunicación y diálogo, mis sentimientos más hondos.

Más allá de mis libros en los que puse mi alma al desnudo, este medio lo concebí para no guardarme nada. Es decir, sintiendo el secreto encanto de expresarme y dialogar con quienes lo entendieran posible aún en la discrepancia.
Pero tuve que silenciarlo al silenciarme por varios meses, a partir de una caída desde la escalera interior de nuestra nueva vivienda en España, con el resultado de una triple quebradura del brazo izquierdo, una intervención quirúrgica y dos placas con cinco tornillos que me están acompañando en mi recuperación hasta ahora con normalidad.
No me quejo, jamás lo he hecho. Nunca pierdo tiempo ni mirando ni pensando hacia atrás. Soy de los que solamente conciben ir hacia adelante. Y para reafirmar mi determinación, estoy otra vez en la brecha, o haciendo huella en algún camino que se hace siempre con nuestro andar...
Lo mío fue un accidente, o poco más que eso. O mejor dicho, apenas eso. Otros sufren mucho, pero mucho más que yo y soportan quebrantos durante toda su vida. Así que siempre estaré dispuesto a remangarme o remar mar adentro que es más o menos la misma cosa, buscando superarme, multiplicándome...
Desde ahora en adelante, intercalaré citas de mis libros con intervenciones que me permitan no alejarme de los hechos cotidianos que se sucedan donde sea, en mi tierra, en España, en Europa, en el mundo..., como forma de abrir las ideas y oxigenarlas, al considerarlo imprescindible en este presente tan confuso y tan absurdo que nos toca vivir.