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domingo, 2 de agosto de 2009

Trafican vendiendo el horror...

De: "Mercaderes en el templo..."

-Señores feudales que están presentes en todo tiempo y lugar, que tantas veces se visten bien y con guantes blancos, y están más enchastrados que la mugre, hermano. Tiranías de todo tipo, maldades desatadas en los hombres que yo también rechazo como tú, porque no sólo los dictadores son los villanos del mundo.
Andan por ahí otros tan crueles como ellos, mercaderes de la muerte que saben cómo entrar en zonas de conflictos para vender armamentos pero jamás se acercan a la primera fila de los riesgos. Juegan a las escondidas, saben al dedillo la forma y cómo funcionan los circuitos financieros en los que trafican vendiendo el horror, cómodamente vestidos de blanco como mostrándose puros cuando están manchados de sangre...
Como las tiranías del azar, en escenarios que hábilmente les montan a los que todavía creen en la suerte y se lo juegan todo "entrando" como si fueran vivos, sin darse cuenta de que los vivos son quienes les montan el teatro en el que los despojan.

jueves, 23 de julio de 2009

Eso se merecen los soberbios...

De: "Mercaderes en el templo..."
Adriano recordó a Sóstrato, grabando con ira para lo visible en lo mediato y temporal con la mezcla efímera y epidérmica del material frágil, la orden ilegítima del tirano que le exigía poner su nombre para su propio lucimiento, pero dejando escrito el suyo en las entrañas de la escultura de piedra, en la magnífica obra del Faro de Alejandría que aparecería luego para la posteridad al caer inevitablemente la fugacidad de lo finito que se pierde, y para hacer justicia para siempre con la legitimidad del creador, como triunfo de la libertad sin mandatos.
Eso es lo que se merecen los soberbios que siempre buscan ostentar, sin darse cuenta de que tarde o temprano aflora airosa la verdad, que nunca se rinde...